Un básico que anoto para no olvidar, porque es muy agradecido. Madre mía, ¡cuántas veces habré cenado estos guisantes! Y nadie se cansa de ellos ¿qué tendrán?
Estaban previstos para ser guarnición de otros platos más interesantes, pero pronto se volvieron protagonistas y la carne o el pescado que acompañaban empezaron a quedarse de teloneros. Y llegó un momento en que por sí mismos aparecieron en el primer lugar de la mesa. Seguir leyendo









